Rastros sobre el agua

Poniente
A sotavento fresquea,
pero mil llamas de negra candidez aprietan el cruce de mis cauces.
A barlovento me muero,
pero mi alma golpea el apacible lienzo de la vela de la vida.
Calma. En tu marina brisa la nada
ahoga mis remos en desesperado ejercicio de futilidad manifiesta.
Se sobreentiende,
y se ilumina, el barrizal de otoño de demudadas tareas
olvidadas,
manejadas por miradas aviesas,
sustraídas a mis manos de obligado linaje
por la desidia de malos actores de barbas blancas.
¿Para cuándo el olvido?,
ni se aplaca, ni se inmuta;
sólo crece y se desarrolla,
se engrandece,
encadenando a este cruce,
alimentándose de mis entrañas,
a
la liviana sangre,
aguada,
innecesaria,
de estas órbitas de luz,
o electrones,
que aguijonean la ternura de la piel.
© 2009 Sofía Serra - Revista Almiar (Margen Cero) ISSN 1695 - 4807 | Template by Alec Rust (Adaptación P. Martínez)