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Bendito derivado
del petróleo
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José Rivas
En una tarde de primavera, en las
lejanías rurales de la Provincia de Mendoza, hallaron el cuerpo sin vida de José
Rivas. La identificación fue posible mediante sus documentos personales, ya que
su rostro estaba irreconocible pues había sufrido un disparo de la que parecía
ser su escopeta, a corta distancia. En el interior de la casa, las paredes
estaban arañadas, había orificios producidos por las balas, y un hedor adictivo
desconcertó a la policía.
Los investigadores, en
principio, abrazaron todas las hipótesis. No obstante, al inspeccionar más de
cerca el cuerpo, vieron que algo colgaba, de su cuello. Era un grabador de
audio, donde Rivas había registrado toda su estancia en el lugar. Cuando la
cinta fue terminada de escuchar, el caso quedó resuelto.
29 de enero: ¡Al fin pude escapar de allí! En la clínica de rehabilitación,
los progresos eran lentos, y decidí huir en busca, de mi propia cura.
Aprovechando una distracción, escapé, y me dirigí, a la casa de mi padre. Allí
robé su camioneta, la escopeta, algunos alimentos, éste grabador, y voy en
dirección hacia el campo.
2 de febrero: He llegado. Apenas bajé del vehículo, le disparé a los cuatro
neumáticos. Ya no hay forma de escapar. La casa donde me encuentro, es una
herencia, de la que decía ser mi madre. Está casi perfecta, sólo la falta de
pintura la opaca.
15 de febrero: Hace días que no duermo. No he traído ni un gramo de tabaco,
para bajar mis nervios, ¡cómo me gustaría un cigarrillo, de hierba aromática!...
al menos así tendría un pretexto para sonreír.
1 de marzo: La abstinencia, me está matando. Estoy tan desquiciado, que me
revuelco en el pasto, y lo arranco con uñas y dientes... ¡no sé cuánto más, lo
soportaré!
10 de marzo: La locura ha ido disminuyendo. Ahora, aunque sea tan sólo diez
minutos al día, logro conciliar el sueño.
3 de abril: Los temblores, la respiración acelerada, y las palpitaciones
bruscas, ya casi no existen. La mejoría es notoria. Me he dedicado, a ocupar el
tiempo. Recorriendo la casa, encontré unos tarros de pintura y el thinner
para diluirla.
17 de abril: Ahora trabajo todo el día y por la noche duermo muy bien. El
único inconveniente que se me ha presentado es que una pequeña congestión
empieza a molestarme.
26 de abril: Luego de tanta búsqueda, para este inusual resfrío, probé lo
único con la suficiente potencia como para matar al virus: aspiré el thinner.
El efecto fue instantáneo, y sus secuelas menores: las vías respiratorias se
limpiaron, los ojos empezaron a derramar unas lágrimas de aprobación y una
dureza sintética se hizo sentir en mi frente.
4 de mayo: Ya me repuse del todo, pero todavía sigo inhalando thinner.
Temo que una gripe me tire a la cama, y... ahhh su aroma es inquietante, pero
irresistible. ¡Ojalá me falte mucho para terminar de pintar¡
23 de mayo: Todo marcha, como alguna vez lo imaginé. Continúo trabajando,
mirando la belleza de algunos vides que intento sembrar, y sigo previniéndome,
con thinner. ¡Estoy tan feliz...! Aunque he comenzado a ver, dentro de
la casa, pequeños insectos que se parecen a los gusanos. Al principio estaban
afuera, pero no logro comprender el motivo que los hace anidar aquí.
9 de junio: Estos bichos ya son una plaga. Intento arrancarlos, pero están
adheridos a todos lados... ¡los arañazos de las uñas me quedan incrustados en
las paredes, como símbolo de mi lucha!
22 de junio: ¡Ahora están en mi comida... cómo llegan ahí! Tendré que tomar
medidas drásticas, de lo contrario estos insectos me llevarán de nuevo a la
demencia.
4 de julio: Rocié la casa con tanto thinner que hasta yo me considero
inmune, estuve a punto del desmayo. Me duele la cabeza, y siento que la
respiración, se me oxida... ¡pero no puedo, dejar de aspirar! Espero que con
esta avanzada química los gusanos desaparezcan.
27 de julio: ¡Oh no, ahora están en mi cama, y por miles! Estoy perdiendo la
paciencia, ¡ahora verán lo que hago, les dispararé y así los exterminaré!
29 de julio: Cuatro, de cada cinco disparos, dan en el blanco, ¡pero los
gusanos, siguen, y siguen apareciendo! No puedo tranquilizarme, ya que mi miedo
más perturbador, es que la congestión pueda volver, y casi no me queda
thinner... ¡qué haré!
3 de agosto: ¡Estoy perdido, la casa ha sido invadida por completo, y el... el
thinner se acabó, el desespero ha vuelto de nuevo...
5 de agosto: Bajé de la cama, y fui a buscar las últimas gotas de thinner, en
el fondo del bidón... ¡ahh... bendito derivado del petróleo, tu fragancia me ha
hecho recordar a cómo era antes de la clínica! Sin embargo... ¡no todo fue tan
maravilloso!, pues me miré al espejo... ¡y tenía un gusano en el rostro! Trato
de quitarlo por todos los medios, pero nada funciona..., ¿qué?... ¡No puede
ser!... ¡El insecto me habla! ¿Qué decís? ¡Que jamás podré sacarte de mí... ahh,
vas a ver que sí, ja, ja, ja! Aquí mismo, tengo la escopeta... ¿que no me animo?
Ahora mirá, ¡la, la, la, la, la, la, te estoy apuntando, justo sobre mi cara! ¿Querés
ver que sí puedo? ¡Bang!
Final de la grabación.
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