ALMIAR

Margen Cero

 

nº 12 - Segunda época
julio/septiembre de 2009

 


 


 

Rocío Soria

Isadora

 

Isadora bellamorte,

hay un dejo de angustia en las partidas,

como un ojo de agua en mi boca por donde se vierten los adioses,

ojo de miedo atávico abierto en la cara como un bostezo.

miedo connatural,

parco,

mimetizado.

 

Tango bohemio de arrabal.

 

Isadora bellamorte,

las frutas bajo la tierra enmudecen,

sus hilos,

sus decúbitos,

sus úlceras,

sus azucenas,

sus trances casuales,

sus gestos al filo del ángelus.

 

Isadora bellamorte,

tu vientre templo sepulcro de los dioses.

 

Isadora bellamorte,

el recuerdo es el vicio de los solos,

la hora suprema del estertor no es suficiente

               también están los recuerdos

sus magras presencias sobre los objetos,

sus músicas revoloteando en los cajones.

polvillo impalpable,

mano inasible,

aguja errante en el quicio del cuerpo. 

 

Isadora bambolabella,

las pequeñas manitas de Isadora improvisaban juegos

el índice, príncipes dantescos

el pulgar, poeta bufón.

En cada mano de Isadora existía un mundo transpuesto

un nudo,

una fantasía,

un gorjeo de sangre,

una escisión,

un ventrílocuo de agua

¿Isadora existía en un mundo transpuesto?

 

Isadora muñeca de personalidades múltiples,

las pequeñas manitas de Isadora

fábula escénica delicada y breve,

sidra fría,

carne de manzana impúdica sobre la loseta.

Isadora mio cuore,

Isadora los trozos de la muerte,

Isadora secreteaba cada noche con los sobrevivientes de la locura

con la degradación del amor,

con los suicidios y otras aves

se masturbaba en su presencia,

atesoraba una sonrisa bajo el puñal del olvido.

 

Esa noche Isadora se acurrucó junto a los dioses

tal si la noche fuera una rata ciega,

tal si se reconociera en los vestigios que deja el silencio,

               en algún sitio de su cabeza dejó de sonar alguna palabra  

y la contrarréplica se hizo de su propia sangre.

 

Isadora bajó las escaleras con su inocencia de niña

trayendo entre sus brazos algunas criaturas del desvelo.

Nuestros hijos nonatos.

 

Isadora vuelve al círculo,

la muerte no es una sola, hay muchas muertes:

las grandes,

                                               las inmensas,

 las azulinas,

pero todas son insignificancias ante el dolor de vivir.

 

Isadora la sangre en el filo del lienzo,

el agua  al borde de la asfixia.

 

Isadora voz de niña solitaria,

sus desmadejados miembros sobre la camilla

como si ya no fueran suyos.

 

Su voz se ha roto por dentro

preludio de pequeños espejos,

cubierta de su propia desnudez

 

Diosa de locos.

 

Mi corazón es un fardo de huesos rotos,

de flores rotas,

de mariposas esquiladas 

 

Isadora réquiem de Mozart,

 

Isadora se pasea por mi cuerpo,

se ha quitado los ojos con la espátula de los óleos,

no quiere verme más ha dicho.

 

Isadora vuelve a nacer como vuelve a morir cuando la sueño,

me quitaré los ojos con la espátula de los óleos.

 

Isadora danza macabra de Saint-Saëns

su voz de violín profundo y taciturno ha venido por sus cosas,

su voz de violín breve y atribulado desfila por los huecos del apartamento.

 

Isadora

 

lo confieso con angustia pero sin culpa,

el día de su sepelio la busqué en otro cuerpo,

sucede como con los fantasma vivientes de las cosas perdidas

en el fondo de los cajones del recuerdo

 

por qué no habría de llorarla de ese modo,  

con el alma,

con el cuerpo,

con el libídine sangrante,

tantearla con mi ciego sexo cual si la invocara

 

______________________
ROCÍO SORIA es una joven autora de Quito (Ecuador). El poema que aquí publicamos recibió el Primer Premio del Concurso de Poesía Joven Ileana Espinel.

@ sustituida Contacto con la autora

 

 

Sumario del nº 12 de Mar de Poesías:
 

Alejandra Gianello Alejandro Morales Alfredo Lavergne Ana Patricia Moya Carlos Almonte Cristina Ghiorghiu David Fernández Rivera Elizabeth Quezada Eulogio Díaz Florentino Gutiérrez Gabela Francisco Pinzón Guillermo Sastre Ignacio Viana Javier Claure José Mª Barredo Juan Pomponio Juan Carlos Vásquez Juan Leandro Alzugaray Luis E. Mejía Godoy María Alejandra Crespin María Carmen Guzmán María Laura Gandolfo Norton Contreras Paolo Astorga Pedro Pérez Vilas Rocío Soria Romina Bobadilla Rubén Lapuente Víctor Corcoba Yamila Greco

 

 


Separata publicada en el nº 47 (julio/agosto 2009) de la
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