Nicolás López escribió desde los 12 años hasta los
17 en el diario El Mercurio donde contaba cómo sobrevivir en el colegio siendo
un freak.
Fue elegido como uno de los cinco directores más
prometedores de América Latina por la revista de cine Variety. Además, la
revista Italiana L´uomo Vogue lo incluyó entre los jóvenes iconos del 2008.
López debuta en Hollywood escribiendo 178 Jack
Johnsons, producida por Salma Hayek. Además, produce el western
chileno-español: Atacama, dirigido por Boris Quercia.
Ha producido con su empresa Sobras: Ángel Negro,
Cesante y Normal con alas. Y tras dirigir Promedio Rojo
acaba de estrenar Santos, con un presupuesto cercano a los 7 millones de
dólares. Santos una comedia romántica sobre el fin del mundo con
fantasía, ciencia ficción y superhéroes.
—Nicolás, naciste en un país bajo una dictadura de
la que nunca te diste cuenta gracias a tu imberbe edad y a una tonelada de
películas masivas-comerciales-norteamericanas, realizadas para olvidarnos del
mundo real tipo Regreso al futuro 2, Cazafantasmas 2,
Gremlins 2 y Terminator 2. ¿Qué has sacado de bueno de ello?
—Lo que me gusta de esas películas es que son
montañas rusas. Tienen una estructura que está destinada a satisfacer al público
y entretener. Y yo siempre he tenido la misión de hacer eso.
—En alguna ocasión has dicho que si hubieras
nacido en París a mediados de los sesenta, seguramente hubieras soñado ser el
nuevo Godard (y te vestirías bien y pesarías 20 kilos menos). Pero no. Naciste
en 1983 en Santiago de Chile. ¿Si hubieras nacido en España qué o quién serías?
—Siempre hay una distancia natural contra las
cosas que tienen que ver con el país de uno. No creo que hubiera sido tan
distinto. Pero al ser de Chile tengo la obligación de currármelo más. Era mucho
más arduo ser un freak viviendo en el culo del mundo.
—¿Te ha costado más llevar a cabo el largometraje
por ser un director chileno y no español?
—Ser chileno de alguna forma misteriosa y
extraña le ha dado a la peli una cosa exótica. Mucha gente me dice que le
parecería muy difícil apoyar a un director de 22 años y chileno, pero como toda
la peli es rara, pues una cosa rara más.
—¿Aceptas que tu film es raro?
—Creo que tiene una estructura que no es
tradicional y eso la hace distinta. Y para hacer una película igual a las demás
prefiero quedarme en mi casa viendo un DVD.
—¿En algún momento los actores te dijeron que no
entendían lo que pasaba, que se perdían en la trama?
—Es cierto que entre todas las pajas mentales
de la película había cosas que no entendían y yo me encargaba de explicarles una
y otra vez. De todos modos daba lo mismo si las entendían o no. Lo importante es
que estuvieran en contacto con las emociones de los personajes. Hay una historia
interna que tenemos todos: el chico pierde a la chica y tiene que recuperarla.
El villano no quiere ser villano. El mentor no quiere ser mentor. Todo eso les
ayudaba si estaban perdidos.
—Rodaste tu primer largo con 20 años, Promedio
Rojo, y fue co-producida por tu ídolo de la infancia Santiago Segura. Fue un
éxito de taquilla en tu país pero en España fue vista como por 16 personas. En
cambio en Hollywood gustó bastante y fue calificada por Quentin Tarantino como
«una de las películas mas divertidas del 2005». ¿Es por ello que en los títulos
de crédito en el apartado de agradecimientos incluyes a Quentin Tarantino?
—Claro, si Tarantino no me hubiera ayudado con
esta frase sobre Promedio Rojo, Santos no hubiera sucedido.
—¿Ya estás pensando en rodar Santos 2?
—Por los resultados de taquilla lo veo muy
difícil. Para hacer una secuela o precuela hace falta que pasen una serie de
años y que funcione como una peli de culto. De todos modos Santos tiene un
universo en expansión y en algún momento me gustaría hacer una novela gráfica.
—Es una película muy arriesgada en el sentido que
no es fácil que guste a todos los públicos. Si por equivocación fuera a verla
una señora de sesenta años ¿sinceramente qué crees que diría a la salida del
cine?
—En Sitges la fueron a ver unas señoras de
sesenta años y me dijeron que estuvieron a punto de irse en la primera media
hora pero que decidieron quedarse y que después habían flipado. Guardando todas
las distancias, Santos intenta crear un universo de fantasía tal y como
lo puede crear El Señor de los Anillos, pero Santos está hecho con
un punto distinto a nivel de estructura narrativa.
—¿Por qué te decides a hacer una película de
género fantástico cuando sabes que es un género muy poco habitual en el cine
español?
—Porque sino haría el cine que a mí no me
gusta.
—¿Eso quiere decir que no te gusta el cine
español?
—No. Gran
parte de mi infancia tiene que ver con el cine español: Santiago Segura, Álex de
la Iglesia, Alejandro Amenábar, Almodóvar, Bigas Luna…
—¿Tu infancia también tiene que ver con Esteso y
Pajares?
—Son increíbles. Cristóbal Colón, de oficio…
descubridor me parece una obra maestra.
—Santos lleva en una camiseta la leyenda
«la pieza oscura». ¿Te consideras una persona transparente o más bien oscura?
—Totalmente transparente.
—El personaje Antropomosco (Guillermo Toledo) es
50 % mosca
y 50 % santos. ¿De qué se compone Nicolás López?
—Tengo una mezcla de influencias de la cultura
japonesa, chilena, norteamericana, española. Tengo una paella bastante
interesante dentro de mi organismo.
—¿Si tuvieras poderes qué harías?
—Que la gente fuera a ver la puta película.
—Tras ver tu película, si te etiquetan de
friqui ¿te sientes alabado u ofendido?
—Es como ser gordo. Es una condición. No es
nada peyorativo, pero el término friqui sí me parece condescendiente.
Como que en vez de gordo te digan gordito.
—Una curiosidad: ¿El hipo que tiene el personaje
de Elsa Pataky ya estaba en guión o le ocurrió en algún ensayo o toma y lo
incorporasteis?
—Fue idea de Elsa. Estuvo todo el rodaje
diciéndome mira mi hipo, mira mi hipo. Y yo: Elsa, no me importa nada. Y de
pronto hay una secuencia dramática que parecía un culebrón y Elsa me preguntó:
¿por qué no metemos aquí el hipo? Lo probamos y quedó genial.
—Su personaje le pregunta a Santos: ¿qué salvarías
de tu vida a los cómics o a mí? En el supuesto que te lo preguntara tu pareja
con respecto a tus películas, ¿a quién salvarías?
—La respuesta está en Santos.
—Y si tuvieras que salvar a tu pareja o al mundo
¿a quién escogerías?
—A mi pareja obviamente. Que se joda el mundo.
—Como dices en el largometraje, ¿el amor es la
fuente más potente de todas las cosas?
—Sí.
—La película sucede en los tres días antes del fin
del mundo. ¿Qué harías tú en esos tres últimos días?
—Iría a ver Santos al cine corriendo,
varias veces.
—¿Y el futuro es de los que creen en la belleza de
los sueños o es pura poesía y la realidad es otra?
—Santos tiene cosas que parecen hiper cursis
pero no hay que tener miedo a los sentimientos como es el amor y la belleza de
los sueños. Vivimos en una época que todas esas palabras de tanto decirlas han
perdido peso. Se ha repetido tantas veces el concepto amor que suena como una
mariconada cursi que no tiene ningún sentido. Pero cuando uno le saca toda la
basura y todo ese rollo new age habla de cosas verdaderas y esenciales.
______________________________ CARLOS
DÍAZ,
fue finalista como mejor actor en el Premio Espectador de la Revista Teatre Bcn
por el personaje de Sra. Lucia en la obra Una Noche de Ópera, de
La Cubana y Premio Ondas por el programa Tarde de Todos, en Onda Rambla.
Ha trabajado en numerosas obras de teatro: Grupo de
teatro La Cubana: Una Noche de Ópera (Dir. Jordi Milán); Las Tres
Hermanas, de Anton Chejov (Dir. Jordi Oliver); Pigmalión, de Bernard
Shaw (Dir. Nancy Tuñón); Romeo y Julieta, de William Shakespeare (Dir.
Nancy Tuñón); cine: Va a ser que nadie es
perfecto (Dir. Joaquín Oristrell); Agujeros (Dir. Jan Latussek);
Impedimentos (Dir. Doménech Gibert); televisión:
Serie El Show de Cándido, en La Sexta; serie Hospital Central, en
Tele 5 y serie Lobos, en Antena 3 Televisión, entre otros títulos.
Dirigiendo y presentando el programa Contigo en la Tarde fue líder de
audiencia en la programación de SomosRadio.