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Coplas a orillas del
Ebro:
Entrevista a Miguel Ángel
Yusta (Mayusta)
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por Raúl
Tristán
Miguel Ángel Yusta, Mayusta,
como le gusta firmar, médico, poeta y coplero, artista en suma, es un hombre
cuya sola presencia en una sala infunde paz.
Cuando le miro a los ojos, una
corriente de sabiduría popular parece fluir, pausada pero continua, de lo
profundo de un espíritu que se baña en las plácidas aguas de la melodía y el
ritmo.
Y es que, Miguel Ángel Yusta,
lo mismo celebra a la vida en un coro, con el sonido de su voz, que desde su
Rincón de coplas, esa pequeña concesión, casi desapercibida, que el Heraldo
de Aragón hace a los sueños perdidos del pueblo, a sus ilusiones y desvelos,
todos los domingos.
La copla, la que algunos
consideran uno de los orígenes de la música popular española, o en palabras de
Carlos Cano: «… la memoria sentimental de España… que calma la pena y alivia
la tristeza, que viaja por el corazón a la velocidad de la luz y que tiene la
vigencia de la vida… La copla es la geografía musical de la pasión. Nada se
parece a la copla», es el motor que impulsa la creatividad intelectual de
nuestro protagonista de hoy.
RT: En primer lugar, ¿por
qué firmar como Mayusta? ¿Te escondes tras un acrónimo, alejándote de la fama,
pero sin querer perder la ocasión de expresarte?
M: Mayusta es más fácil de
recordar para el lector y lo empleo solamente para mi sección
Rincón de coplas. Los artículos y otros trabajos los firmo con mi nombre
completo. No me escondo de la fama, qué más quisiera yo, querido Raúl. Aunque no
me importaría ser recordado como un modesto «coplero». Es más: sería todo un
honor por razones que luego exponemos, si te parece.
RT: Y en segundo lugar,
para los profanos, ¿qué es una copla, cómo se construye una copla?
M: La copla es una estrofa de
cuatro versos de ocho sílabas, rimando en asonante, esto es con vocales iguales,
los versos pares. Así pues, en treinta y dos sílabas hay que crear un poema,
expresar una idea, lanzarla entera y comprensible y darle vida propia. La copla
es una estrofa modesta, sencilla, pero no menos bella que otras «hermanas
mayores». Los grandes poetas españoles desde los clásicos a los actuales, la han
empleado en su obra. Me vienen a la mente hermosos ejemplos de Lorca, Juan Ramón
o, en nuestra tierra, I. M. Gil o José Verón, por citar sólo algunos.

RT: Miguel Ángel, ¿te
consideras un poeta, un artífice de la copla o realmente ambos son mundos que
se entremezclan e imbrican en ti de forma que, a veces, resultan difíciles de
separar?
M: La copla es —debe ser—
poesía y un buen autor de coplas es un buen poeta. Ahora bien, no todos los
compositores de coplas han de ser necesariamente poetas integrales. La copla
tiene sus peculiaridades y puede ser popular o culta, decir mucho o ser
simplemente una rima circunstancial. Pero eso también ocurre en la poesía en
general, aunque solamente debería considerarse poesía (incluyendo la copla) la
composición de suficiente calidad como para merecer ser vehículo de belleza,
ritmo y armonía... Yo creo ser poeta «de verso en el corazón» y por eso hago
coplas y, a veces, otro tipo de poema, poniendo la mejor voluntad en aprender
cada día a decir más y mejor la palabra poética.
RT: Desde la fría
definición de la copla que podemos encontrar en cualquier diccionario, pasando
por las palabras cálidas y melancólicas que le dedica Carlos Cano, o los elogios
e intento de resurrección que lleva a cabo Antonio Burgos, hasta aquellos
intelectuales que reniegan de ella, que la tachan de franquista, o cosa de «marujas»,
por no mencionar más… Parece que la copla no está siendo muy bien tratada por
el mundo de la «cultura oficial», ¿qué piensas tú de ello, qué significa para
ti la copla?
M: Quien no conoce la copla,
su diversidad, los autores famosos que la han cultivado, la hermosura que puede
contener, no puede tampoco amarla y la ignorancia conlleva el desprecio.
Invitaría a quienes desdeñan la copla a conocerla, a leer buenos autores de
coplas y a no confundir la copla, estrofa poética, con ciertas «coplas de boda»
que simplemente son rimas circunstanciales, a veces burdas y chabacanas, ajenas
al mundo poético y que ciertamente no aportan nada a la fama de la verdadera
copla.
RT: Pese a la dificultad
que hoy en día entraña publicar sobre este género, o sobre poesía, tú ya tienes
dos libritos en tu haber, ambos de la colección
Di Verso de
UnaLuna Ediciones: el primero,
Peregrino de ausencias, una incursión en el limbo poético a pecho
descubierto, con el corazón en la mano, y el segundo,
Rincón de coplas, una
recopilación de las que has ido recogiendo en tu columna homónima, y que fue
presentado, con notable éxito del público y acogida de la crítica, por el
eminente poeta
Rosendo Tello, Premio de las Letras Aragonesas 2005. ¿Qué nos
puedes contar sobre estas tus dos criaturas? (extiéndete lo que quieras).
M: Escribo poesía desde los
catorce años, pero hasta hace poco no me había atrevido a publicar nada de
manera individual, pues escribirla lo consideraba un acto íntimo y personal, un
derramar mis sentimientos personales en forma de palabras ante un folio virgen.
Un monólogo. Después pensé que sería hora de ir dando a conocer algo, al menos
para que quienes me quieren tuvieran un pedacito de mis vivencias en forma de
libro. Así nació Peregrino de ausencias y dos o tres poemarios más que
verán pronto la luz. Y sigo escribiendo y evolucionando sin otra pretensión que
la de ser feliz haciéndolo. La recopilación de Rincón de coplas ha sido
distinta. Muchos lectores del Heraldo de Aragón, deseaban tener en un libro
estos retazos dominicales, y ahí está esa primera parte, cinco años, con un
interesantísimo y bien documentado prólogo del profesor, escritor y especialista
en el tema Javier Barreiro y que puede tener continuidad, pues la Sección de
momento sigue apareciendo.

RT: En alguna ocasión te he
escuchado hablar sobre la relación entre la copla y la jota…
M: La jota es una copla
cantada. No todas las coplas sirven para ser cantadas como jota, por lo que la
letra de la jota (copla, canta o cantica) es especial. Los cuatro versos se
desdoblan en siete al cantarse, comenzando por el segundo y siguiendo el orden
siguiente: segundo, primero, segundo, tercero, cuarto, cuarto, primero. Por
ello, el segundo verso de la copla de jota ha de tener fuerza, ya que abre la
canción y el cuarto y el primero deben «cerrar» o tener sentido enlazados: esa
es la buena copla de jota. Hay muchos ejemplos pero me voy a permitir
transcribir una mía premiada hace años que dice:
Para decir que me quieres
mírame antes a los ojos:
verás cómo no hacen falta
palabras entre nosotros.
Esta copla, cantada como jota
sería así:
Mírame antes a los ojos.
Para decir que me quieres
mírame antes a los ojos:
verás cómo no hacen falta
palabras entre nosotros.
Palabras entre nosotros
para decir que me quieres...
Como ves, querido Raúl, es «redonda» o sea que, al cantarla, queda perfectamente
coherente, lo cual no ocurre siempre...
RT: Y también has dicho que
la copla no debe renunciar a posibles nuevos modelos, buscando una renovación…
M: Naturalmente. No debemos
estancarnos en letras tópicas y amaneradas que en nada enriquecen a la jota. Hay
que renovar la copla de jota actualizando los contenidos y dándole vigor. La
jota debe ser como un telediario donde tenga cabida todo cuanto acontece y,
naturalmente, también una expresión de los sentimientos más hermosos, pero con
un lenguaje actual y vivo y alejándose siempre de tópicos que tanto la han
devaluado en el pasado. Renovar para pervivir, respetando la tradición pero sin
ser esclavizados por ella, evolucionando hacia formas nuevas, como están
haciendo ya los jóvenes valores del canto y baile de la jota.
RT: Y el mundo del canto,
¿qué supone para ti?
M: Una expresión hermosa del
instrumento de la voz. Soy aficionado a la ópera desde muy niño y, por extensión
a la música sinfónica y polifónica. Canto en un coro y es una experiencia
increíble. Poder cantar, por ejemplo, el Magnificat, de Pergolessi, con
cincuenta personas más, tras meses de esfuerzos en los ensayos es tan
gratificante que merecen la pena todos los pequeños sacrificios en tiempo y
otras aficiones. Además es un relajante perfecto, lo cual no es lo de menos en
estos tiempos que corren.
RT: Para terminar. Además
de proseguir tu labor de divulgación y homenaje a la copla en la prensa, ¿en qué
proyectos culturales o editoriales andas ahora inmerso?
M: Tengo varios proyectos
avanzados: unos poemarios, un libro con la selección de artículos de prensa, un
libro de relatos y mi mejor proyecto: un cancionero aragonés distinto (no un
simple cúmulo de coplas) y en el que colaboren escritores, fotógrafos que se
expresen sobre temas de nuestra tierra, arropando una serie de coplas de los
varios cientos que tengo publicadas (y premiadas) y otras de nuevo cuño. Una
obra que sirva de referente de la copla aragonesa en estos últimos años y que
espero sea bien acogida. Casi tan bien como tú, amigo Raúl, me has acogido con
tanto cariño en tus páginas, gesto que te agradezco con el mejor de mis abrazos,
deseándote también que sigan tus éxitos literarios.
RT: Gracias a ti, Miguel
Ángel, por conservar y difundir el rico patrimonio cultural que la copla nos
ofrece.
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RAÚL TRISTÁN,
(Zaragoza; España). Es escritor, columnista, redactor, corrector de textos y
medioambientalista.
Web del autor:
http://www.raultristan.com/

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