EULOGIO DÍAZ

 

ME BENDIJO EL AMOR LA PRIMAVERA,
con la menta y la fresa de sus labios,
que entre albahacas guardaba en su despensa.
Con el vino tan dulce de sus manos
-que envolvieron mis ojos su belleza-

me entregó los senderos de sus prados.

¡Ay de mí! En sus campos de cerezas,
de tan llenos secretos ocultados,
-sus alfombras de flores tan abiertas-
que no supe escoger rosas o nardos.

Embrujado jardín de frutas llenas,
luna y sol del oriente hasta el ocaso.
Era dulce su néctar, pura esencia,

¡pleno todo, en el fuego fui quemado!

 

 

Y QUE YA NO DEBIERAN

¿Dónde están los poetas andaluces?
(R. Alberti)

… Y me duele en el alma,
que otro poeta venga.
¿Por dónde, Andalucía,
tus olas no navegan?
Poetas andaluces,
los hay donde las piedras,
gritan, gritos de vientos,
ocultas alamedas.

No ya, que son palabras,
jornales, que aún quedan,
se vayan lejos, serenos,
florezcan flores nuevas.
Que allí, donde los hubo,
conviertan madreselvas,
canción de olivo y viento,
adornadas saetas;
sean nubes de olvidos,
¡nazca la primavera!

Hay, en mi Andalucía,
cantos que perseveran,
jornaleros de campos,
y que ya no debieran.

 

 


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